
¿Qué son los lunares?
Los lunares o nevus melanocíticos son proliferaciones benignas derivadas de los melanocitos, las células responsables de la pigmentación de la piel.
Son muy frecuentes en la población general.
¿Qué tipos de lunares hay?
-Nevus melanocíticos congénitos: presentes en el momento del nacimiento. Se clasifican en función de su tamaño en pequeños (<1,5cm), medianos (1,5-20cm) y gigantes (>20cm). Se ha descrito riesgo de melanoma en los nevus congénitos, especialmente en los gigantes (y este riesgo es mayor durante la infancia, en los primeros 5 años de vida). En los nevus congénitos pequeños parece que el riesgo de melanoma es menor, y aumenta a partir de los 20 años.
-Nevus melanocíticos adquiridos: aparecen en la infancia o a lo largo de la vida. Suelen ser de color marronáceo, simétricos y regulares. Pueden ir cambiando a lo largo de los años, siendo más claros y de aspecto cupuliforme en la madurez. Su número viene condicionado por factores genéticos y ambientales (exposición solar).
-Nevus melanocíticos atípicos o displásicos: son lunares que tienen unas características clínicas atípicas (preocupantes), esto es, varios tonos de marrón, son irregulares y asimétricos, aunque el estudio histológico es benigno. Suelen extirparse para descartar melanoma. Aquellas personas que presentan muchos nevus displásicos o antecedentes familiares o personales de melanoma precisan seguimiento estrecho por el dermatólogo.
¿Cuáles son los signos de alarma, o cambios ante los cuáles debemos consultar?
Regla del ABCDE
A: asimetría
B: bordes irregulares
C: colores (varios tonos de marrones, azul, negro, rojo)
D: diámetro>6mm
E: evolución (crecimiento rápido)
Recomendaciones:

Fotoprotección solar>50 todo el año.
En la población general se recomienda revisión anual.
En personas con muchos nevus displásicos o antecedentes personales o familiares de melanoma, en general, las revisiones suelen ser cada 6 meses (la frecuencia de visitas la determina el dermatólogo en función del número y tipo predominante de nevus y también de los factores de riesgo del paciente).
Si se observan cambios, siempre es preferible consultar.
Revisa tu piel una vez al año.
Confía tu piel a la dermatóloga.
