Se considera “natural” todo producto o ingrediente que proviene directamente de la naturaleza, en contraposición de lo “sintético o artificial” que proviene del laboratorio. Así, se considera “natural” los extractos de plantas o semillas, aceites vegetales, aloe vera etc. Se considera “artificial” los conservantes o estabilizantes, por ejemplo parabenos.

Todos los cosméticos, los considerados “naturales” y los “sintéticos o artificiales”, requieren una formulación y una elaboración previa. Y, además, deben pasar por rigurosos estudios de seguridad y calidad previamente a ser comercializados. Los cosméticos considerados “naturales” también contienen conservantes (químicos), porque de lo contrario se contaminarían con bacterias y no podrían ser comercializados.
Todos los cosméticos que aplicamos sobre nuestra piel tienen riesgo de producir irritaciones, alergias u otros efectos adversos. También los considerados “naturales”. Que un cosmético lleve la etiqueta de “natural” o “vegano” o “eco” no significa que no tenga riesgos. También el veneno de serpiente es “natural” y la hoja de una ortiga es “natural”, y a nadie se le ocurriría aplicárselo en la piel.
Se discute si la “cosmética natural” es igual de eficaz que la cosmética sintética. Iguales no son, para qué nos vamos a engañar. ¿Son igual de eficaces los “remedios naturales” que los medicamentos artificiales? Pues no. ¿Es igual el retinol que su homónimo de origen vegetal, el baKuchiol? Pues no. Otra cosa es que se tolere mejor, pero iguales en eficacia no son.
¿Y por qué se asocia lo “natural” a bueno para la piel, y lo “sintético o artificial” a malo para la piel? En mi opinión, esto proviene de la mala fama atribuida a los parabenos o siliconas. En cambio, se le atribuye todo tipo de propiedades maravillosas al aloe vera (incluso hay quién lo aplica directamente de la planta sobre la piel!!).
A veces, es una cuestión de marketing. Vende más lo “natural”, “eco”, “vegano”, “sin parabenos ni siliconas”, «hipoalergénico», “testado dermatológicamente”, “todos los dermatólogos lo recomiendan”.
En conclusión: ningún cosmético (ni ningún medicamento) es inocuo, los mal llamados “cosméticos naturales” (que no existen) también tienen riesgos.
Y, en todo caso, en lugar de llamarse “cosmética natural” debería llamarse “cosmética mayoritariamente natural” (porque químicos todos tienen).
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