
El peeling es una técnica que se utiliza en dermatología estética para conseguir la renovación de la piel y mejorar su textura y aspecto.
Permite unificar el tono, atenuar manchas, minimizar arrugas, aportar luminosidad a la piel.
Consiste en la aplicación de uno o varios agentes químicos sobre la piel; seleccionamos el tratamiento a aplicar en función del objetivo y profundidad a la que queramos llegar.

Entre los efectos secundarios, pueden producir eritema y descamación (tolerable si seleccionamos adecuadamente el tipo de peeling y tipo de paciente candidato a él).
Un peeling químico debe realizarse bajo la supervisión del dermatólogo, para prevenir complicaciones (y tratarlas precozmente en caso que se produzcan).
Es muy importante evitar la exposición solar y protegerse adecuadamente del sol en las semanas previas y posteriores al tratamiento.
Confía tu piel al dermatólogo y no hagas experimentos en casa!! Recuerda que un peeling mal realizado puede dejar secuelas como cicatrices, quemaduras o hiperpigmentación post-inflamatoria.
